CARTA DESDE BUENOS AIRES
«¡La inflación se va a desplomar!» dijo el presidente argentino Javier Milei durante una entrevista con el periodista Alejandro Fantino en su software «Multiverso Fantino» el 8 de abril. En vivo en YouTube, siguió las tendencias de precios desde una cuenta de red social en X. La cuenta, bajo el nombre «Jumbot», muestra el logo de una famosa dependencia de supermercados y se presenta como un «autómata» que rastrea los precios de los productos de primera carestia en el sitio web del supermercado Jumbo para informar cambios.
Los tuits muestran una caída de los precios en la primera semana de abril. Un resultado que el presidente de extrema derecha, que cree que las severas políticas de severidad implementadas desde que llegó al poder «pondrán fin a la inflación» en un país donde se ha vuelto crónica, está encantado de compartir con su audiencia.
El problema surgió cuando Jumbot –que resultó ser una cuenta falsa– negó la información. «Esta cuenta es un tentativa social. (…) Ningún autómata ha seguido nunca los precios de Jumbo. Pero sirvió para un propósito. Exponer la carestia de que algunos muestren resultados que la verdad niega», explicaba un mensaje publicado unas horas luego. De hecho, los precios de los alimentos han aumentado casi un 50% desde principios de año, según el Instituto Franquista de Estadística.
‘Medias verdades sistemáticas’
«Hay un aspecto muy preocupante en la comunicación del gobierno y del presidente, el de la difusión sistemática de medias verdades -con cierto graduación de verosimilitud- que persisten y son interpretadas por el receptor según su sensibilidad», analizó Rolando Muzzin. Consejero en comunicación política e investigador de la Universidad Tres de Febrero de Caseros.
A pesar de caer en la trampa del «Jumbogate» (llamado así por la dependencia de supermercados en cuestión), los analistas de comunicación política coinciden en un punto: la comunicación del gobierno es profesional y eficaz. «Es muy inteligente y pone de relieve la incapacidad de sus adversarios políticos para contrarrestarlo. Se caracteriza por su tono provocador y consigue imponerse en el centro de los debates, captando la atención del conocido y de los medios de comunicación», explicó Muzzin.
Desarrollada principalmente a través de cuentas personales, la dimensión digital es un pilar fundamental de la comunicación estatal. «Javier Milei es una figura mediática, de la televisión como polemista, pero sobre todo de las redes sociales, que son su entorno natural», explicó Lucía Vicente, politóloga de la Universidad de San Martín, especializada en comunicación política. El éxito de la campaña presidencial de Milei, cuya personalidad muestra «dificultades relacionales», según Vincent, se debe en gran medida a su táctica en las redes sociales y a la ferviente actividad de sus seguidores. «Su contacto con la verdad es X», añadió.
Te queda el 51,99% de este artículo por ojear. El resto es sólo para suscriptores.